Maquis en Alameda

Chema Guevara

Viernes 21 de diciembre de 2007, por Senda Norte

Varios testimonios recogidos en pueblos de la cabecera del Lozoya hacen referencia a la aparición de un grupo de maquis en Alameda del Valle años des

suceso conocido por muchos vecinos pero resultaba difícil establecer la fecha y cuáles fueron los hechos. La suerte de haber encontrado “El último guerrillero de España” de Adolfo - Lucas Reguilón García, un libro editado por AGLAG en 1975, ha servido para conocer buena parte de lo ocurrido en aquel día del verano de 1946. Adolfo Reguilón nació en 1911 en Villa del Prado (Madrid). Toledo, Navaluenga y Madrid fueron los lugares en los que transcurrieron su adolescencia y su primera juventud. Su temprana militancia comunista le llevó desde la persecución en tiempos de la dictadura de Primo de Rivera hasta la eufórica celebración del triunfo del Frente Popular. La rebelión militar contra la República le sorprendió ejerciendo como maestro en Navamorcuende. Organizó un batallón de milicianos que participó en los combates de la carretera de La Coruña. Herido en Noviembre del 36 pasó a desempeñar importantes misiones de comisariado político a favor de la República. Terminada la guerra fue apresado y condenado a muerte –hasta diez penas capitales le fueron impuestas a lo largo de su vida-, recorrió varios campos de trabajo y presidios hasta ser liberado en 1943. En ese tiempo adoptó el sobrenombre de “Severo Eubel de la Paz” cuyo significado era “Serio e incorruptible luchador en la buena guerra por la Paz” y que pasó a ser su divisa en la posterior actividad guerrillera. El acoso policial tras su excarcelación le llevó a refugiarse en las montañas de Gredos. Desde allí, junto a unos pocos camaradas, creó la agrupación guerrillera denominada Zona M (Alto del Mirlo) cuyas actividades abarcaron los valles del Tietar y del Alberche. Los sabotajes de infraestructuras, especialmente tendidos eléctricos, y su incansable labor de propaganda, realizada con la imprentilla y la máquina de escribir que siempre le acompañaban, atrajeron una creciente intervención de la Guardia Civil. Las delaciones y el despliegue de fuerzas fueron obligándoles a mover su área de actuación hacia la zona del Guadarrama y así acabaron fijando su base de operaciones por encima de Mataelpino, lugar al que denominaron “Posición la Paz”. Desde allí hicieron cortes de carreteras o asaltos a fincas de adeptos al régimen, a los que se tomaba declaración y se les imponía una multa si eran considerados colaboracionistas. A mediados de Agosto de 1946 este grupo guerrillero planeó una acción para liberar a presos del destacamento de Valdemanco. En el último momento no pudieron llevarlo a cabo por temor de ser descubiertos y se retiraron hasta un bosque desde el que se podía ver Alameda del Valle. Allí consiguieron información detallada a través de unos paisanos que encontraron en una fuente cercana a la Casa del Vivero (Majada del Cojo) y decidieron dar un golpe de efecto y ocupar el pueblo durante unas horas. Así relata Adolfo Reguilón lo ocurrido al atardecer de aquel 26 de Agosto de 1946 cuando acompañado de otros seis guerrilleros entró en Alameda del Valle: “…nos dirigimos a la Plaza del Ayuntamiento, formados, tranquilamente y con las armas en bandolera. Todos uniformados y con la bandera de la República al frente. Nos enteramos de que el Ayuntamiento estaba reunido en sesión. Y allí subí con otro guerrillero, presentándonos en el Salón de Actos. No se inquieten ustedes –les dije aproximadamente, con calma ante su extrañeza-. El Ejercito guerrillero de la República ha ocupado el pueblo. Nosotros, como hermanos de todos ustedes, garantizamos que nada ocurrirá a quien no se oponga a la Unión Nacional.(1) Nadie se movió, ni nosotros esgrimimos arma alguna. Me dirigí al estrado, y pidiendo los concejales que lo desalojasen, retiré cuantos retratos y símbolos políticos allí había, que se destruyeron. Dejando solamente el crucifijo. Arriamos la bandera adversaria del asta del balcón principal, e izamos en su lugar una de las republicanas que siempre llevábamos en previsión. A continuación dirigí la palabra a cuantos allí había, explicándoles nuestros fines. Pude observar cómo se animaban las caras de los oyentes y su aprobación final con algunos aplausos. Rogué luego a un concejal que acompañase al Comandante de la guerrilla para la compra de víveres, que se pagaron hasta el último céntimo en moneda corriente. Mientras, en el Ayuntamiento dicté al Secretario, en el correspondiente Libro de Actas, la ocupación del pueblo en nombre de la República Española. Firmaron todos los concejales y el Alcalde conmigo, que lo hice con el nombre de Severo Eubel de la Paz“ y, debajo, el mío propio: Adolfo Reguilón. A continuación se hizo arqueo de los fondos del Ayuntamiento, por bastantes miles de pesetas, cotejándolo con el correspondiente Libro de Caja. Absolutamente todo quedó allí en debida forma cuando con el personal ya en abierta confraternización, bajamos a la plaza donde estaban los demás guerrilleros entre la gente que se había ido concentrando. Todos alegres se empeñaban en invitarnos a beber en una taberna o bar que allí había. De nuevo, y bajo nuestra bandera, dirigí la palabra al vecindario hablándoles de corazón a corazón y pidiéndoles por último que no exteriorizaran demasiado sus sentimientos para evitar represalias del adversario. A pesar de lo cual aplaudieron y aún algunos de ellos me estrujaron con sus abrazos, abrazando, asimismo, a los demás guerrilleros. No hubo ni una sola voz discordante, ni por nuestra parte una sola amenaza. Finalmente, en medio de un silencio impresionante, cantamos nosotros, saludando militarmente el Himno de Riego guerrillero, con los vivas a la República y a la paz. Nos retiramos en medio del entusiasmo general de la masa, que salió a despedirnos entre numerosos abrazos, hasta las afueras de la población”. Reguilón concluye su descripción de lo sucedido aludiendo al gran despliegue de las fuerzas represivas durante los días posteriores a su ocupación y a cómo tuvieron noticias de que miembros del Ayuntamiento y otros vecinos fueron conducidos en camiones a presencia del juez, Coronel Eymar, que tras tomarles declaración les puso en libertad. Esta descripción de los hechos coincide con el recuerdo de las personas que vivieron aquel suceso salvo en lo referente a los abrazos y a la acogida fraternal. Según alguno de esos testimonios la acción del grupo guerrillero provocó más miedo que entusiasmo y quienes estaban en la taberna quedaron allí retenidos por los guerrilleros hasta que estos abandonaron el pueblo de madrugada. La audacia del grupo guerrillero –a los tres días efectuaron un control en la carretera de Burgos a la altura de El Portachuelo- del que se decía formaba parte algún vecino de Oteruelo o Rascafría, hizo que durante bastante tiempo se mantuviera la tensión ante la posibilidad de volvieran a actuar por la zona. En el libro aparecen fragmentos del testimonio de la sentencia de 1957 entre los que se puede leer: ...El día 26, asalto al pueblo de Alameda del Valle en el que Reguilón proclamó la República, como hizo constar en el Libro de Actas del Ayuntamiento, dirigiendo la palabra al vecindario y abandonándolo, después de requisar víveres, de izar la bandera tricolor y de cantar los bandoleros el Himno de Riego. En el Libro de Actas del Ayuntamiento de Alameda correspondiente al año 1946 no existe constancia de aquella ocupación del pueblo por la guerrilla. Se puede apreciar cómo han sido cuidadosamente cortadas las páginas 24 y 25, y aparece una Diligencia del 11 de Septiembre de ese mismo año haciendo constar su eliminación por orden de la Superioridad. En el verano de 1947 el grupo guerrillero de Reguilón realizó su última acción en la sierra, en el puerto de Navacerrada, a resultas de la cual una pareja de jóvenes que ajena a los sucesos acampaba en la Laguna de Peñalara, fue tiroteada por la Guardia Civil. Adolfo Reguilón continuó su activismo político en Madrid. Fue detenido en 1956 y condenado a muerte en Consejo de Guerra al año siguiente. Conmutada su pena por 30 años de prisión, fue puesto en libertad condicional en Marzo de 1972.

(1)Organización guerrillera creada en Toulouse por el Partido Comunista de España en 1942.

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